SANTA FE- DIARIO EL PANORÁMICO

Tras el acuerdo EE.UU – China, peligran las exportaciones de soja para el mercosur

El acuerdo comercial «fase uno» entre Estados Unidos y China alcanzado el pasado viernes, ya está cerrado y podría provocar que el Mercosur le venda menos soja al gigante asiático, pues pasará a comprar mayoritariamente en Estados Unidos. China es el principal importador mundial de la oleaginosa y manda en el mercado.

El acuerdo reducirá aranceles entre ambos países a cambio de que China adquiera unos US$ 32.000 millones adicionales en bienes agrícolas en los próximos dos años, dijeron funcionarios estadounidenses, desde una base de compra de US$ 24.000 millones en 2017. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump afirmó que China alcanzaría los US$ 50.000 millones en compras agrícolas.

«En principio puede pasar que China importe menos soja del Mercosur, porque la soja es el principal producto agrícola dentro de ese acuerdo de US$ 50.000 millones», estimó el broker Fernando Villamil, principal de Agrosud.

El operador de mercado dijo que las compras de China «no se enaltecieron lo que esperaba el mercado», pese a la guerra comercial entre ambos países que afectó los precios de este insumo básico para la alimentación animal en Asia. «Se hablaba de 85 millones de toneladas y eso hace que China, para abastecerse, tenga una presencia importante en la región». En el Mercosur, Brasil y Argentina lideran las exportaciones de soja, seguidos de Uruguay, que planta un área inferior que sus países vecinos.

Inversiones

Descartó de plano que la suba de las retenciones a los granos genere un nuevo boom de empresarios argentinos que lleguen a plantar soja a Uruguay.

«A diferencia de lo que ocurrió a mediados de la década de los 2000, cuando se dio esa fuerte corrida de argentinos a invertir a Uruguay, hay otras condiciones del mercado internacional. Estamos en una situación de precios diferente ahora», dijo Villamil.

Explicó que hoy el margen de la actividad en Uruguay «no es muy amplio para convocar masivamente inversores extranjeros, que era lo que sucedía antes. Ese es un cambio importante. El desarrollo de la soja en Uruguay no es un negocio tan atractivo como lo era antes».

A mediados de 2000, cuando la soja cotizaba arriba de US$ 400 la tonelada, varios grupos argentinos llegaron a Uruguay a plantar, abarcando inclusive zonas marginales, lejos de la logística -que encarecían los costos- que las volvieron agrícolas, generando una explosión agrícola impensada.

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