SANTA FE- DIARIO EL PANORÁMICO

Sandleris presentó su renuncia y admitió que su política monetaria «no fue exitosa»

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, presentó ayer su renuncia junto a sus vicepresidentes, Gustavo Cañonero y Verónica Rappoport. Su salida se hará efectiva el 10 de diciembre, cuando Mauricio Macri deje el Gobierno y asuma Alberto Fernández, quien deberá designar a sus reemplazantes. Al despedirse, el titular de la autoridad monetaria reconoció que «la política monetaria implementada no fue exitosa», aunque intentó defender su programa.

Según se supo el resto de los integrantes del Directorio de la entidad pusieron su renuncia a disposición de la próxima administración nacional. Resta conocerse qué ocurrirá con los gerentes y otros funcionarios de alto rango.

En conferencia de prensa, Sandleris contó que tuvo contactos telefónicos y vía WhatsApp con referentes económicos del Frente de Todos y prometió colaborar con sus reemplazantes en la transición. Además, aseguró que se retirará para que «el Presidente electo cuente con absoluta libertad para designar a quienes crea adecuado para implementar su plan económico, incluyendo su política monetaria y cambiaria».

Sin embargo, como si esta no fuera un territorio en disputa, planteó que en la mayoría de los países los mandatos en los bancos centrales no coinciden con los mandatos presidenciales para que haya «continuidad de la política monetaria independientemente de los resultados electorales» y lamentó que «en nuestro país esto no sucede». Justamente, el torniquete monetario con tasas récord, que contribuyó a profundizar la recesión, fue uno de los focos de las críticas de Fernández, quien prometió bajar el tipo de interés para estimular el consumo y la producción.

A media asta

El titular del BCRA también ensayó un balance de su gestión, que estuvo signada por el plan de emisión 0% con el que buscó, en acuerdo con el FMI, contener la dolarización y la escalada de precios. Destacó que se hayan corregido «algunos importantes desbalances» y celebró estar más cerca del equilibrio fiscal primario y externo, pero reconoció que política monetaria aplicada «no fue exitosa».

«Producto de circunstancias adversas y errores cometidos, los resultados económicos están, sin duda, por debajo de lo esperado», admitió, luego de que 14 meses seguidos de una absorción de pesos inédita terminara con un IPC en torno al 55%, la más alta desde 1991. Una realidad que voló las hojas de los libros de la ortodoxia, que plantean que la expansión monetaria es la única causa de la inflación.

A %d blogueros les gusta esto: