SANTA FE- DIARIO EL PANORÁMICO

El ministro de economía, Martín Guzmán, logró un exitoso canje de deuda en pesos

La novedad sorprendió incluso al propio Guzmán, que esperaba que el canje llegara al 40%, en virtud de las experiencias negativas previas. En reportaje concedido a Reuters había afirmado este miércoles su expectativa de «intercambiar alrededor de 200.000 millones de pesos de deuda a corto plazo en esta primera ronda».

Sin embargo, la postergación de vencimientos fue de 257.377 millones de pesos, e incluyó un reemplazo de 13 títulos de vencimiento inmediato por otros cuatro que vencerán entre julio de 2021 y 2024. El más exitoso fue el Boncer con vencimiento en julio de 2021, que absorbió el 40 por ciento del canje.

Llamó la atención el interés de varios Fondos de Inversión extranjero que estaban dispuestos a aceptar un canje incluso resignando una quita del 30 por ciento. Otro 10 por ciento correspondió a papeles en manos del sector público, la mayoría tenencias de la ANSES.

El exitoso canje del gobierno nacional implica una limitación para las provincias, ya que no podrán emitir nueva deuda mientras el Estado Nacional no devengue intereses. Muchos lectores corrientes podrían preguntarse a qué se debió este cambio radical de los acreedores privados, que ya una semana atrás habían comenzado a variar sus posiciones intransigentes al aceptar el primer canje de deuda con resultado positivo.

Al respecto, el analista en Inteligencia Conceptual Daniel Estulin afirma que tales comportamientos deben entenderse en el marco de una crisis sistémica de la economía global. Estulin afirma que «viene una quiebra planetaria de los mercados. El 11-S sirvió para aplazar la quiebra. Coronavirus será la excusa para desgravar las consecuencias de un inminente colapso económico planetario».

Con las acciones en caída libre a nivel internacional y con varias empresas líderes al borde de la quiebra, los acreedores quieren salvar lo más que puedan sus acreencias. Al no haber piso para esa caída constante, la alternativa de postergar un año la capitalización de sus papeles no parece una medida descabellada ni generosa. Simplemente, se trata de sentido común.

A %d blogueros les gusta esto: