SANTA FE- DIARIO EL PANORÁMICO

Agotados y estresados: hay agentes de la salud que ya no dan más

En el sector público y privado incrementan las medidas para minimizar el impacto psíquico y físico del personal, que extendió jornadas.

Hace seis meses, cuando la pandemia se acercaba a la Argentina, los trabajadores de la salud comenzaron a transitar un camino engorroso que los obligó a modificar sustancialmente sus tareas cotidianas.

Tuvieron que preparar y cumplir estrictos protocolos, cambiar horarios, extender jornadas, utilizar herramientas de protección de manera constante y capacitarse en forma permanente para aprender todo lo posible sobre el nuevo virus y sus consecuencias. El desafío era grande, pero nadie imaginaba por entonces que además de complicado y singular iba a ser extremadamente largo.

Ahora, cuando los casos de Covid-19 están trepando aceleradamente, los médicos y demás trabajadores del área, tanto del sector público como privado de la salud local y provincial, empiezan a dar muestras de agotamiento, lo que se refleja en un aumento de pedidos de licencia por enfermedades físicas y problemas anímicos, en un “cansancio mental” creciente que trae malestar, enojo e impotencia.

Les pasa a aquellos que están más expuestos, a los que transitan horas y horas en una guardia, los que toman las muestras a los pacientes, los que atienden a los enfermos de Covid-19 en sala general y en cuidados críticos, los que hacen los seguimientos de los casos en forma telefónica y presencial, los que cumplen tareas en los efectores de las zonas más populosas y generalmente más vulnerables.

“La gente no da más. Se la están bancando como puede. Pero a este ritmo vamos a llegar al peor momento de esta epidemia sin personal de salud”, dijo ayer Sandra Maiorana, secretaria general de la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra), quien mencionó que hay “cada vez más pedidos de licencias por enfermedades físicas y anímicas”.

Desde la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de Rosario, la infectóloga Carolina Subirá, miembro del consejo técnico operativo de Covid-19 del Ministerio de Salud provincial, aseguró que el cansancio se nota y que cuidar al personal de salud es crucial.

Juan Becerra, director del Comando Operativo de Emergencia de Salud (COE) de Rosario, admitió que el personal más expuesto a las tareas directamente relacionadas con pacientes con Covid-19 y que tiene a su cargo el seguimiento de los casos, es el que se siente más agotado y que por eso se están profundizando las acciones para protegerlo, como aumentar los planteles en número y pensar en un esquema de vacaciones o licencias cortas a partir de octubre.

Largo y extenuante

A seis meses de haber tenido que modificar las normas de trabajo se sumó un mayor temor a contagiar a sus familiares (ante la suba de casos); la sobrecarga de tareas al tener que reemplazar o cubrir a compañeros que dan positivo o están en aislamiento obligatorio; escuchar las noticias a nivel nacional que dan cuenta de un número creciente de médicos y enfermeros que se enferman y necesitan asistencia en terapia intensiva o mueren, salarios congelados y encima ser discriminados o maltratados por ser médicos o enfermeros, detalló Maiorana.

“Son muchas horas de trabajo que se agregan a la tensión lógica de un contexto difícil: saberse expuestos y tener que extremar cada día las acciones de protección, sin vacaciones, sin posibilidad de tomarse unos días para recuperarse física y anímicamente”, destacó la gremialista.

En ese sentido, desde la Asociación de Clínica y Sanatorios privados, Subirá comentó que se toma nota de esta realidad y por eso “muchas entidades están cumpliendo con esquemas rotatorios y tomando otras medidas para minimizar el estrés físico y emocional que ya empieza a sentirse”.

«Hay que proteger al agente de salud, cuidarlo, sobre todo porque se avecinan semanas muy duras», agregó la médica.

Cansancio e incertidumbre

Pedro trabaja en un hospital rosarino que depende de la provincia. Cumple funciones desde hace 10 años como médico de guardia y tiene dos trabajos más en el sector privado. Ayer habló mientras estaba en plena mudanza porque convive con familiares adultos mayores y ya no puede lidiar más con el temor de contagiarlos. “Me estoy yendo aunque no quiero, pero es mucho el estrés que significa pensar en que se enfermen mis seres queridos”, dijo. El profesional no pudo tomarse los dos días que le corresponden por mudanza.

Desde marzo Pedro no ve al resto de su familia ni a sus amigos. “Los médicos que tomamos esto con total responsabilidad estamos en fase 1, trabajamos y nada más”, relató.

“Al principio de la pandemia estuve aislado un tiempo por un contagio en mi lugar de trabajo y fue mi madre la que se tuvo que ir de mi casa”, comentó el médico, dando cuenta de las situaciones que fue viviendo en este tiempo. “Existe un incremento importante de la carga de trabajo. Y, aunque las consultas por otros problemas bajaron y los hospitales tienen áreas Covid y no Covid, uno tiene que atender a todos los pacientes como si fueran positivos. No podés relajarte ni un minuto ni descuidarte, por vos y por los otros. Es una tensión constante”, señaló.

Pedro comentó que por el momento nadie puede tomarse vacaciones y que el hecho de que no haya una fecha límite para la pandemia empieza a sentirse con fuerza entre el personal de salud: “No vemos el final. El pico iba a ser en mayo, después en junio, después en agosto, pero la verdad es que no sabemos qué va a ocurrir y la cabeza empieza a desacomodarse. Todo es esfuerzo”, reflexionó, a la vez que comentó: “La mitad de los médicos de guardia en la provincia no tiene cargo y la otra mitad es monotributista. Uno trabaja y trabaja y económicamente estamos cada vez peor”.

Becerra, desde el COE, aseguró que esta última semana se reforzó la cantidad de personal de salud en áreas clave en la ciudad y adelantó que habrá un esquema de vacaciones a partir de octubre “siempre que el contexto epidemiológico lo permita”.
El funcionario destacó que desde que empezó la pandemia en el sector público de la salud de Rosario se tuvo en cuenta la protección de los trabajadores del área tanto desde el punto de vista físico como anímico.

“En marzo hubo que adecuar el sistema de salud: reacomodar los establecimientos, contar con los elementos de protección que en ese momento eran difíciles de conseguir y capacitarse. No había casos de Covid-19 aún pero ya se había empezado a trabajar en este nuevo escenario y era estresante”, recordó.

Ya en ese momento “se empezó a hacer soporte en salud mental a quienes estaban abocados a tareas en centros de salud y hospitales”. Luego, dijo, “se establecieron líneas telefónicas para que quienes necesitaran canalizar la angustia pudieran hacerlo, contenidos por profesionales”.

Becerra enumeró otras acciones: se licenció al 10% del plantel de la Secretaría de Salud, que eran las personas con comorbilidades. También se exceptuó a los trabajadores de más de 65 años y en algunos casos se les asignaron tareas desde el hogar.

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