EL PANORÁMICO

Por cese de actividades se paralizan las exportaciones granarias

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La Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA) y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) iniciaron un cese de actividades en todos los puertos del país.

«La exportación no la para el trabajador, la para el sector empresario con actitudes mezquinas y perjudiciales para el país, privilegiando solo sus intereses y no los de todos los argentinos. Ha quedado demostrado en reiteradas oportunidades que somos cuidadosos de mantener la tan preciada paz social que en todos los convenios firmados las partes prometen mantener. Sin embargo, para la Cámara aquí cuestionada esa Paz Social no es más que un cliché, un mero formalismo», denunciaron desde URGARA.

La medida se decidió en el marco de la falta de respuestas por parte de las cámaras patronales CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina), CEC (Centro Exportador de Cereales), Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), Cámara Industrial de Aceites Vegetales de Córdoba (CIAVEC), Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) y las empresas que representan. Hoy ya se vieron afectados tres buques en Puerto Quequén, dos en Bahía Blanca, entre otros centros granarios en los que se están realizando asambleas.

«La irresponsabilidad de sus directivos es tan grande que llevó a la masa de trabajadores a un enojo y un fastidio sin precedentes producto de la dilación en las negociaciones que se ha transformado en una modalidad recurrente de negociación por parte de los empresarios», sostuvieron desde URGARA.

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«Mientras que en la paritaria anterior hubo una demora de cuatro meses en cumplir con la revisión del acuerdo, este año el retraso ya supera los cinco meses. En esta oportunidad, la demora es en iniciar una nueva negociación salarial y no tiene otra consecuencia que empobrecer el bolsillo de los trabajadores», argumentaron, agregando que «los empresarios se negaron a discutir a lo largo de 2021 los salarios del sector. Luego de dos conciliaciones obligatorias y dos voluntarias continúan dilatando la recomposición que reclaman nuestros compañeros».

«Mienten tratando de confundir con aumentos y sumas que otorgaron en la revisión del periodo pasado. Para este periodo no ofrecieron nada. Solo intransigencia, dilación y amenazas de castigar al gremio y a los trabajadores», criticaron desde URGARA.

Asimismo, desde el gremio negaron ser «obstruccionistas ni intempestivos», como sostiene la parte empresaria: «¿Cómo podríamos serlo luego de esperar cinco meses por un aumento que no llega? Los trabajadores ejercen su legítimo derecho a reclamar y manifestar su malestar», cuestionaron.

«A esta situación se llega solo por culpa de las cámaras empresarias que se valen del trabajo de los compañeros que fueron declarados esenciales sin reconocerlos como corresponde en función a las enormes ganancias obtenidas», aseguraron.

«Manifiestan que ponemos en riesgo la seguridad de las terminales y nada dicen de que, por su desidia y negligencia, fallecieron cinco compañeros en los últimos cinco meses. De eso no hablan y se niegan a discutir la modificación al CCT donde planteamos la reducción de la jornada laboral, en ámbitos insalubres y peligrosos como puertos y acopios. Esto quedó tristemente demostrado en informes elaborados por nuestro Departamento de Seguridad e Higiene y entregados al Sr. Ministro de Trabajo que dan cuenta de los accidentes y víctimas fatales producidas por no contar con los métodos adecuados de seguridad en sus entornos laborales donde llevan adelante jornadas de más de 12 horas», explicaron desde el gremio de Recibidores de Granos.

«URGARA y sus trabajadores solo esperan que los salarios y condiciones de trabajo se adecúen como corresponde a un sector que no dejó de trabajar en esta pandemia y que fue beneficiado por la baja de las retenciones, la devaluación de nuestra moneda y la suba histórica en los precios de los granos», reclamaron.

«El sarcasmo y la desfachatez exhibida por algunos de los directivos representantes de las cámaras del sector no tienen límites. Hemos visto en distintas declaraciones televisivas, radiales y gráficas como se jactaron de que, por su actividad, se han transformado en el único motor de la economía nacional, que no detuvieron la producción pese a la pandemia y que lograron cifras récord de exportación. Su insensibilidad y voraz apetito económico quedaron al desnudo evidenciando una falta de conciencia social y moral frente al justo reclamo de sus trabajadores que ven diezmados sus salarios frente al avance de la inflación y el aumento desproporcionado del precio de los alimentos que integran la Canasta Básica Alimentaria», señalaron.

«La depresión salarial que inexplicablemente viene sufriendo el sector no hace otra cosa que exponer la actitud devastadora y opresiva de las cámaras frente a los reclamos de sus trabajadores demostrando que para ellos existe una única ecuación posible: sectores cada vez más ricos con trabajadores cada vez más pobres», concluyeron desde URGARA.

Posición de los trabajadores aceiteros

«Fracasaron todas las reuniones salariales que hemos tenido. Se vencieron los plazos de las conciliaciones obligatorias», indicó este lunes Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines.

Los trabajadores del sector venían reclamando un salario inicial de 82 mil pesos (actualmente es de 70 mil pesos), pero no hubo acuerdo. Según Yofra, «las cerealeras se beneficiaron con todos los gobiernos y ahora quieren más rentabilidad». En abril los aceiteros nucleados en la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines hicieron un acuerdo anual que implicaba un aumento del 25%, lo que llevó el salario inicial a casi 70 mil pesos a partir de mayo de 2020. Las renegociaciones no llegaron a buen puerto.

«Evidentemente, las empresas han tomado una postura de enfrentamiento», indicó Yofra, quien consideró que lo que ofrecen como pago es «una migaja» para los empleados del sector. «Si uno ve el salario de un aceitero, la sociedad puede pensar que hay avaricia de parte de nosotros. Pero nosotros no discutimos por lo que quiere el mercado o el gobierno de turno, sino por las necesidades de los trabajadores», subrayó el gremialista. Asimismo, justificó el pedido de un salario básico de 82 mil pesos y señaló que las empresas «ahora quieren más rentabilidad» y ofrecen mucho menos dinero del que ellos piden. «Hoy una necesidad básica para un trabajador se complementa con un salario básico de 82 mil pesos. Ése es el valor al que estamos tratando de llegar», sostuvo Yofra.

«Estas empresas siempre han tenido ventajas, con todos los gobiernos. Ahora quieren más rentabilidad: quieren ponernos a nosotros de rehenes en esta situación. Nosotros no vamos a meternos en la discusión entre ellos y el Estado», señaló el dirigente.

«Cuando reclamamos un salario digno no es solamente para vivir dignamente. Es porque entendemos que la plata queda acá en Argentina y se reproduce en más trabajo. No dejándosela a estos patrones que se la llevan afuera», expresó. «Eso no lo viene entendiendo la clase política hace tiempo. Pero que no lo entiendan no es nuestro problema», concluyó.

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