Aerolíneas busca recaudar US$320 millones extra por afuera de la venta de pasajes

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El complicado escenario macroeconómico que arrastra el país desde hace un año y medio ha modificado el panorama de las empresas locales.  Aerolíneas Argentinas no escapa a las generales de la ley y, como protagonista de una sector aerocomercial que está en constante cambio en todo el mundo, busca alternativas para equilibrar sus cuentas.

En esa búsqueda, la empresa piloteada por Luis Malvido trabaja sobre cuatro unidades de negocios que, esperan, le generarán ingresos extraordinarios por afuera de la venta de pasajes, su tradicional core business.

«En dos años, proyectamos ventas adicionales por US$320 millones. Esperamos que esos negocios generen el 20% de los ingresos totales de la compañía», explica a BAE Negocios Máximo Amadeo, director comercial de Aerolíneas Argentinas.

La estrategia de la línea aérea de bandera es potenciar y aggiornar algunos de los negocios que no estaban del todo explotados. Por caso, ya relanzaron el programa de beneficios Aerolíneas Plus y están cerrando alianzas con varios bancos para generar mayor tráfico de clientes por esa vía, además de fidelizar pasajeros. Los primeros resultados ya se están viendo: en la actualidad, un 7% de las personas que adquieren un boleto lo hacen a través del programa cuando, hasta hace no tanto tiempo, era sólo el 2 por ciento. La intención es que en 2021 el 40% de los ingresos extras provengan de ese área, principalmente, de la ventas de millas a empresas de diferentes sectores que luego la ponen a disposición de sus clientes en los programas de fidelización.

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Otro de los negocios que comienzan a potenciar son los servicios de carga, que crecen exponencialmente de la mano de la expansión del comercio electrónico y del segmento puerta a puerta. Allí también buscan cerrar alianzas con los marketplaces que comercializan diferentes tipos de productos en todo el país y en el exterior. En este caso, la compañía buscará aprovechar la disponibilidad que tienen las bodegas de los aviones, sobre todo, en los vuelos de la tarde y noche. En este caso, utilizarán el know how y modernizarán la infraestructura que tienen de la histórica Jet Paq para generar unos US$65 millones en los próximos dos años.

Por otra parte, también piensan reflotar el negocio del operador turístico del grupo: Optar. En este caso, intensificarán la estrategia de vender todos los servicios que hay alrededor de un viaje, más allá del traslado, como la hotelería, alquiler de autos o excursiones. Por este segmento esperan recaudar cerca de US$16 millones.

Pero quizás el mayor potencial esté en la venta de los denominados ancillaries (servicios adicionales), que crece en forma sostenida entre las aerolíneas de todo el mundo. Estos son los extras que el pasajero paga por el equipaje, por un asiento más cómodo o, en algunas empresas, para recibir comida a bordo.

Estos ingresos representarán, en dos años, el 35% de la facturación adicional que genere la compañía.

«También vemos una oportunidad de generar nuevos ingresos gracias a los servicios de mantenimiento de aviones para terceros. Ya mandamos a empleados a hacer una capacitación a Embraer que nos demandó US$1 millón», indicó el ejecutivo de la empresa que este año cerrará con una facturación de US$1.500 millones y con 13,5 millones de pasajeros transportados, 6% más que en 2018.

El objetivo de máxima: dejar de recibir subsidios estatales

En 2012 Aerolíneas recibió US$900 millones en subsidios estatales. En los últimos años, ese número fue bajando hasta el año pasado, cuando se registraron US$198 millones. Sin embargo, producto de los vaivenes macroeconómicos, 2019 cerrará con un nuevo incremento cercano a los US$300 millones. En la empresa aseguran que la búsqueda de nuevos negocios tiene que ver con el objetivo de máxima de la conducción Malvido: dejar de recibir dinero del Estado. «Más allá de quien esté en el próximo Gobierno este plan debe seguir adelante en Aerolíneas. Estas son prácticas que se están concretando en toda la industria», asegura Amadeo.

La compañía arrastra una deuda financiera de casi US$500 millones, de los cuales unos US$190 millones corresponden a Aerolíneas  por alquiler de aviones y US$310 millones a Austral por diferentes créditos con el BNDES y el Banco Nación. En 2015, la deuda total llegaba a los US$565 millones.

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