EL PANORÁMICO

Día clave en gira europea de Guzmán: negocia hoy con el Club de París

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Llegó el día en que, cara a cara, Martin Guzman negocie el futuro del acuerdo vigente entre Argentina y el Club de París. Hoy el ministro de Economía pedirá formalmente que el organismo financiero al que se le deben unos u$s2.400 millones a liquidar en mayo (con plazo hasta julio para no caer en default), una extensión de los plazos para pagar ese dinero hasta 2023 como hipótesis de máximo. O al menos 2022. Se reclamará además una reducción drástica de la tasa de interés de 9% que paga hoy el país por el acuerdo, y que le generan a la Argentina un costo de u$s300 millones anuales. Guzmán exigirá también que este eventual acuerdo con el Club de París se despegue de la necesidad impuesta por el organismo, de estar atado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este temario será el contenido del encuentro que el ministro de Economía mantendrá hoy con su par francés, Bruno Le Maire, quién por tradición ocupa, además de su cargo, la presidencia del Club de París. Será con el ministro de Economía y Finanzas de Francia, con quién Guzmán deba hablar del futuro de la deuda con ese organismo. Se trata entonces de una de las audiencias más importantes que deberá enfrentar Martín Guzmán desde llegó al Palacio de Hacienda. Incluyendo en el conteo las negociaciones de 2021 con los acreedores financieros internacionales con tenencia de bonos emitidos bajo legislación extranjera.

 

Ayer Guzmán intentó sumar más masa crítica para las negociaciones con el FMI y el Club de París. En un clima distendido y de acompañamiento; fue el turno de Madrid en su gira. En la capital española se encontró con el Jefe de Gabinete del Gobierno de España, Iván Redondo, y con su colega de Asuntos Económicos y Transformación Digital, y Vicepresidenta Segunda del Gobierno español, Nadia Calviño. Con el primero hablaron de una agenda confeccionada a pedido de Alberto Fernández. Hombre de centro izquierda, Redondo coincidió con Guzmán en la protesta por la falta de vacunas. El plato fuerte fueron las casi dos horas de conversación con Calviño. Excandidata a ocupar el cargo de Christine Lagarde en el FMI (perdió contra Kristalina Georgieva) la anfitriona prometió apoyo crítico en las negociaciones con el organismo. Con el Club de París fue más especifica. Dentro de los u$s2.400 millones que se le deben a ese bloque, aún hay un rezago del préstamo por 1.000 millones que alguna vez el Gobierno español de José María Azar le giró a Fernández de la Rúa para sostener la convertibilidad.

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Con respecto a la cita de hoy, la visión previa, y optimista, que se tiene desde Buenos Aires en es que el Club de París está tan interesado como Argentina en cerrar un acuerdo. A diferencia de las discusiones con los acreedores privados y el FMI en este caso el Gobierno de Alberto Fernández siempre consideró esta deuda como 100% legítima en sus reclamos y desvinculada de circunstancias políticas de otorgamiento El pasivo está en default desde el 5 de julio del año pasado, lo que implica un caso inédito (por lo negativo) en la breve historia moderna del país con la entidad; y luego de haber dejado de pagar los compromisos en 2001 tras la declaración de default generalizado de Adolfo Rodríguez Saá del 22 de diciembre de ese año. Bajo la gestión del entonces ministro de Economía Axel Kicillof, el país regularizó en mayo de 2014 la relación con la negociación de un nuevo y ambicioso plan de pagos.

 

En aquellos días, Argentina soñaba con volver a los mercados internacionales, y buscaba una alternativa cerrando el default directo con este grupo de países. Sin embargo, en mayo de 2019 volvió a incumplir, ya con el Mauricio Macri en el poder, al no liquidar la totalidad de un vencimiento a la espera de mejores vientos financieros en 2019. Estos nunca llegaron, y finalmente el Gobierno de Alberto Fernández con Martín Guzmán como ministro de Economía oficializaron la situación el 5 de mayo del año pasado. Ese día Argentina directamente dejó vencer la anteúltima cuota; y, dos meses después (pasados los 60 días hábiles reglamentarios) se oficializó el default. Se deberían haber girado unos u$s2.102 millones, correspondientes al pago final del acuerdo que había negociado Kicillof como ministro de Cristina de Kirchner, cerrando, en ese momento, el penúltimo foco de deuda impago que mantenía el país desde fines de 2001. Sólo restaba terminar con el juicio con los fondos buitre, que recién se cerró en abril de 2016 con Alfonso Prat Gay como ministro. El organismo ya sabía desde febrero de 2020 que Argentina no cumpliría con el compromiso.

 

El 5 de ese mes Guzmán declaró desde Roma, con el papa Francisco y la titular del FMI como testigos directos, que “la Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda de 2020 a 2021 con el Club de París, y eso no sólo es insostenible, sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la reestructuración. Definitivamente, no es pari passu lo que estamos tratando de hacer; entendemos las complejidades del Club de París, pero si vamos a hacer las cosas bien, también necesitamos cooperación”. Guzmán se quejaba abiertamente por las condiciones del acuerdo que había negociado Kicillof en mayo de 2014, cuando por una deuda de unos u$s9.700 millones, el Club de París le aplicaba una tasa de interés de 9% para el nuevo plan de pagos, un nivel considerado muy elevado contra el 4% de promedio para créditos de países emergentes en aquellos tiempos. Esa tasa de interés se aplicó desde mayo de 2019, y se trata de uno de los capítulos que Guzmán quiere discutir.

 

Su anfitrión tiene una ventaja para escuchar y entender la posición argentina. Bruno le Maire maneja el ministerio desde 2017, y tiene una formación ortodoxa. Sin embargo se trata de un político de carrera, formado en la Sorbona en Literatura con un posgrado en Ciencias Políticas en la misma universidad. Su formación se completó como funcionario francés proveniente de la Escuela Nacional de Administración, encumbrado por el ex presidente Dominique de Villepin en el ministerio de Relaciones Exteriores francés con lo que se trata de un funcionario acostumbrado a las negociaciones políticas, más que en la defensa de las reglas del mercado. Sin embargo el peso de Francia en la deuda argentina con el Club de París es margina, y Le Maire deberá ponerse el traje de titular del organismo, más que en el de funcionario francés.

 

Según la información que maneja la delegación argentina, el Club de París no tendría problemas en refinanciar el pasivo, incluso a una tasa más conveniente, más teniendo en cuenta el clima económico mundial generado por la Pandemia. Sin embargo, hay una situación difícilmente de salvar: la exigencia del organismo de tener un acuerdo con el FMI, como condición previa e indispensable para lograr un acuerdo. Se trata de una regla no escrita, pero exigida por los miembros más fuertes del Club de París; todos acreedores de la Argentina. El historial indica que países como Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña y los Países Bajos serán difíciles de convencer.

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